La adenomiosis es una enfermedad ginecológica que afecta al útero y que, aunque es frecuente, continúa siendo una gran desconocida para muchas personas. Puede producir dolor, sangrados abundantes y dificultades reproductivas, además de tener un impacto importante en la calidad de vida. Durante muchos años fue una enfermedad difícil de diagnosticar, pero los avances en las técnicas de imagen han permitido identificarla de forma no invasiva con mayor frecuencia.

Conocer la adenomiosis, reconocer sus síntomas y disponer de un diagnóstico adecuado es fundamental para que las pacientes puedan acceder a un tratamiento adaptado a sus necesidades y participar activamente en las decisiones sobre su salud.

¿Qué es concretamente?

La adenomiosis es una enfermedad en la que tejido similar al endometrio —el tejido que recubre el interior del útero— se encuentra dentro del miometrio, que es la capa muscular de la pared uterina. Esta presencia de tejido en una localización donde no debería estar puede producir cambios en la estructura del útero, inflamación y alteraciones en su funcionamiento.

La enfermedad puede presentarse de diferentes formas. Puede afectar a una zona concreta del útero, lo que se conoce como adenomiosis focal, o distribuirse de manera más extensa por el miometrio, dando lugar a una adenomiosis difusa. También existen formas nodulares conocidas como adenomiomas.

La adenomiosis puede aparecer junto con otras enfermedades ginecológicas, especialmente la endometriosis y los miomas, lo que puede dificultar tanto el diagnóstico como la identificación del origen de determinados síntomas. Además, no todas las personas con adenomiosis presentan síntomas: algunas pueden no experimentar molestias relevantes. [1][2]

¿Es lo mismo endometriosis que adenomiosis?

No. Endometriosis y adenomiosis no son la misma enfermedad, aunque están estrechamente relacionadas y pueden compartir síntomas.

La principal diferencia está en dónde se encuentra el tejido similar al endometrio.

En la adenomiosis, este tejido se encuentra dentro del músculo de la pared del útero, es decir, en el miometrio.

En la endometriosis, el tejido similar al endometrio se encuentra fuera del útero. Puede localizarse en diferentes órganos y estructuras de la pelvis, como los ovarios, el peritoneo, el intestino o la vejiga, entre otras localizaciones.

Ambas enfermedades pueden provocar dolor pélvico, menstruaciones dolorosas y problemas de fertilidad, y pueden afectar de manera importante a la calidad de vida. Además, pueden coexistir en una misma persona. Por este motivo, que una paciente tenga adenomiosis no excluye que pueda tener también endometriosis.

La diferencia entre ambas es importante porque, aunque puedan compartir síntomas y mecanismos relacionados, afectan a tejidos y localizaciones diferentes y su diagnóstico y tratamiento pueden requerir estrategias distintas. [1][2][8]

Por tanto, hablar de adenomiosis no significa hablar de una forma de endometriosis. Son dos enfermedades diferentes que pueden aparecer juntas y que comparten algunas características clínicas.

¿Cuáles son sus síntomas y sus consecuencias?

Los síntomas más característicos de la adenomiosis son el dolor menstrual intenso (dismenorrea) y el sangrado menstrual abundante o anormal. También puede aparecer dolor pélvico crónico, sensación de presión o pesadez en la pelvis, dolor durante las relaciones sexuales y, en algunas pacientes, dificultades relacionadas con la fertilidad. [1][2]

Los sangrados pueden llegar a ser muy abundantes y prolongados. Cuando la pérdida de sangre es importante, puede aparecer anemia, que a su vez puede provocar cansancio, debilidad, mareos o falta de energía. [3]

El dolor y el sangrado no solo afectan a la salud física. La adenomiosis puede interferir en las actividades cotidianas, el trabajo, los estudios, el descanso, las relaciones sexuales y la vida social. Vivir con síntomas recurrentes también puede tener consecuencias emocionales y afectar al bienestar psicológico y a la calidad de vida. [3]

Por ello, es importante no considerar que tener reglas muy dolorosas o muy abundantes es simplemente algo que hay que soportar. El dolor que limita la vida cotidiana y los sangrados que interfieren con las actividades habituales deben ser valorados por un profesional sanitario.

¿Por qué es importante un diagnóstico temprano?

El diagnóstico temprano permite poner nombre a los síntomas y comenzar antes a valorar las diferentes opciones de tratamiento. También ayuda a evitar que una persona permanezca durante años conviviendo con dolor o sangrados abundantes sin conocer su causa.

Tradicionalmente, la adenomiosis se diagnosticaba mediante el estudio histológico del útero después de una histerectomía. Actualmente, sin embargo, los avances en las técnicas de imagen permiten realizar una valoración mucho menos invasiva. La ecografía transvaginal, realizada por profesionales con experiencia, es una de las principales herramientas para identificar signos compatibles con adenomiosis. En determinados casos, la resonancia magnética puede aportar información adicional y ayudar a definir la extensión y localización de la enfermedad. [1][4]

Es importante señalar que el diagnóstico de la adenomiosis todavía presenta dificultades. No existe una única prueba perfecta ni una clasificación completamente estandarizada, y la interpretación de las imágenes puede variar. Precisamente por ello, las sociedades científicas están trabajando actualmente en recomendaciones específicas para mejorar y homogeneizar su diagnóstico y tratamiento. [4]

Un diagnóstico adecuado permite, además, individualizar el tratamiento teniendo en cuenta factores como la intensidad de los síntomas, la edad, el deseo reproductivo y las preferencias de cada paciente.

¿Es compatible el embarazo con la adenomiosis?

Sí, es posible quedarse embarazada teniendo adenomiosis. Sin embargo, la enfermedad puede estar relacionada con una menor fertilidad en algunas mujeres y con determinados resultados reproductivos adversos.

La relación entre adenomiosis y fertilidad es compleja y todavía se encuentra en estudio. La evidencia disponible sugiere que la enfermedad puede afectar a procesos relacionados con la implantación y el desarrollo del embarazo. Algunos estudios han observado menores tasas de embarazo y de nacimiento vivo y un mayor riesgo de aborto espontáneo en mujeres con adenomiosis, aunque los resultados pueden variar según las características de la población estudiada, la gravedad y el tipo de adenomiosis y otros factores reproductivos. [5][6]

Una revisión y metaanálisis reciente, que reunió datos de más de 24.000 mujeres con adenomiosis y más de 8,8 millones de mujeres de comparación, encontró asociaciones entre la adenomiosis y una menor tasa de embarazo y nacimiento vivo, así como un mayor riesgo de aborto espontáneo y parto prematuro. No obstante, los autores señalan que los estudios incluidos son observacionales y presentan heterogeneidad, por lo que estos resultados deben interpretarse con cautela. [6]

Esto no significa que una mujer con adenomiosis no pueda tener un embarazo normal. Muchas mujeres con esta enfermedad consiguen quedarse embarazadas y tener hijos.

Si existe deseo gestacional, es recomendable comunicarlo al equipo médico, ya que puede modificar las decisiones relacionadas con el tratamiento. Cuando existen dificultades para conseguir un embarazo, puede ser conveniente realizar una valoración de fertilidad y, si fuera necesario, recurrir a especialistas en reproducción asistida.

Durante el embarazo, además, puede ser recomendable un seguimiento individualizado, especialmente cuando existen factores de riesgo asociados. La evidencia actual apunta a una posible mayor frecuencia de determinadas complicaciones obstétricas, pero el riesgo concreto depende de cada caso.

¿Qué puede hacer una paciente para sentirse mejor y ganar calidad de vida?

El tratamiento de la adenomiosis debe ser individualizado. No existe una única opción que funcione de la misma manera para todas las pacientes, y las decisiones deben tener en cuenta los síntomas, las características de la enfermedad, el deseo de embarazo y las preferencias personales.

Para controlar el dolor pueden utilizarse medicamentos analgésicos y antiinflamatorios, siempre teniendo en cuenta las características y contraindicaciones de cada paciente. Los tratamientos hormonales también pueden ayudar a reducir el dolor y el sangrado en muchas mujeres. Entre las opciones se encuentran determinados anticonceptivos hormonales y dispositivos intrauterinos liberadores de levonorgestrel. [2][7]

En pacientes con sangrados abundantes es importante valorar también la posible existencia de anemia y tratarla cuando sea necesario.

Cuando los tratamientos médicos no son suficientes o no son adecuados, pueden valorarse otras alternativas, incluida la cirugía en casos seleccionados. La elección de una intervención debe hacerse de manera individualizada, especialmente cuando existe deseo de conservar la fertilidad. [2]

Pero mejorar la calidad de vida no consiste únicamente en tratar el útero. La atención a la adenomiosis puede beneficiarse de un abordaje multidisciplinar, especialmente cuando existe dolor crónico. Dependiendo de las necesidades de cada persona, pueden ser útiles profesionales especializados en fisioterapia del suelo pélvico, psicología, nutrición u otras áreas relacionadas con el manejo del dolor y el bienestar.

También es importante que la paciente conozca su enfermedad y pueda expresar qué síntomas afectan más a su vida. Llevar un registro del dolor, sangrado y otros síntomas puede ayudar a identificar patrones y facilitar la comunicación con los profesionales sanitarios.

Y, por supuesto, el apoyo social es una parte importante del bienestar. Contar con personas que comprendan la enfermedad, compartir experiencias con otras pacientes y disponer de espacios seguros donde poder hablar y resolver dudas puede ayudar a reducir la sensación de aislamiento que muchas veces acompaña a las enfermedades ginecológicas crónicas.

Desde EndoMadrid defendemos que escuchar a las pacientes, ofrecer información fiable y facilitar el acceso a profesionales especializados son elementos esenciales para mejorar la atención y la calidad de vida.

Fuentes

[1] European Society of Human Reproduction and Embryology (ESHRE), European Society for Gynaecological Endoscopy (ESGE) y World Endometriosis Society (WES). Good Practice Recommendations on Adenomyosis. Recomendaciones específicas sobre la definición, diagnóstico, clasificación y tratamiento de la adenomiosis.
Consulta: ESHRE – Good Practice Recommendations on Adenomyosis
[2] American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). Dysmenorrhea: Painful Periods. Información dirigida a pacientes sobre el dolor menstrual y sus principales causas, entre ellas la adenomiosis, así como sobre las diferentes opciones de tratamiento.
Consulta: ACOG – Dysmenorrhea: Painful Periods
[3] Naftalin J, Hoo W, Nunes N, Holland T, Mavrelos D, Jurkovic D. Association between ultrasound features of adenomyosis and severity of menstrual symptoms. Este trabajo analiza la relación entre las características de la adenomiosis y la intensidad de determinados síntomas menstruales.
Consulta: PubMed – Adenomyosis and menstrual symptoms
[4] Harada T, Khine YM, Kaponis A, Nikellis T, Decavalas G, Taniguchi F. The Impact of Adenomyosis on Women’s Fertility. Revisión sobre la relación entre adenomiosis y fertilidad y sobre los posibles mecanismos mediante los que la enfermedad puede afectar a la reproducción.
Consulta: PubMed Central – The Impact of Adenomyosis on Women’s Fertility
[5] Younes G, Tulandi T. Effects of adenomyosis on in vitro fertilization treatment outcomes: a meta-analysis. Metaanálisis que analiza la relación entre adenomiosis y los resultados de tratamientos de fecundación in vitro.
Consulta: PubMed – Effects of adenomyosis on IVF outcomes
**[6] Adenomyosis and pregnancy outcomes: a systematic review and meta-analysis. ** Revisión sistemática y metaanálisis que estudia la asociación entre la adenomiosis y diferentes resultados relacionados con el embarazo, incluyendo aborto espontáneo y parto prematuro.
Consulta: PubMed Central – Adenomyosis and pregnancy outcomes
[7] American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). Información sobre el diagnóstico y tratamiento del dolor menstrual y las patologías que pueden causarlo.
Consulta: ACOG – Women’s Health
[8] Organización Mundial de la Salud (OMS). Información general sobre salud menstrual, dolor menstrual y enfermedades ginecológicas.
Consulta: OMS – Salud de la mujer