La endometriosis es una enfermedad ginecológica crónica que afecta aproximadamente al 10% de las mujeres en edad reproductiva, alrededor de 190 millones de personas en todo el mundo. A pesar de su elevada frecuencia, continúa siendo una enfermedad poco conocida y, en muchos casos, infradiagnosticada. La falta de información y la normalización del dolor menstrual contribuyen a que muchas mujeres tarden años en obtener un diagnóstico y un tratamiento adecuado. [1]
¿Qué es concretamente?
La endometriosis es una enfermedad en la que un tejido similar al endometrio —el tejido que recubre el interior del útero— crece fuera de la cavidad uterina. Estas lesiones aparecen con mayor frecuencia en la pelvis, aunque también pueden localizarse en otras zonas del organismo.
Este tejido puede responder a las hormonas del ciclo menstrual y provocar procesos inflamatorios, fibrosis y adherencias. La enfermedad puede presentar diferentes formas y grados de afectación, por lo que no todas las mujeres experimentan los mismos síntomas ni con la misma intensidad.
Es importante entender que la intensidad del dolor no siempre se corresponde con la extensión de la enfermedad. Una endometriosis aparentemente limitada puede provocar un dolor muy intenso, mientras que otras personas pueden presentar lesiones importantes con pocos síntomas o incluso sin síntomas aparentes.
Actualmente no existe un tratamiento que cure definitivamente la endometriosis. El objetivo del abordaje es controlar los síntomas, reducir el impacto de la enfermedad, preservar la fertilidad cuando sea necesario y mejorar la calidad de vida. [1][2]

¿Cuáles son sus síntomas y sus consecuencias?
Uno de los principales síntomas de la endometriosis es el dolor, pero no debe confundirse con el dolor menstrual habitual. Puede manifestarse como menstruaciones muy dolorosas, dolor pélvico persistente o recurrente, dolor durante o después de las relaciones sexuales y dolor al defecar o al orinar, especialmente durante la menstruación.
También pueden aparecer sangrados menstruales abundantes, distensión abdominal, náuseas, alteraciones intestinales o urinarias, cansancio y otros síntomas que pueden variar a lo largo del ciclo. [1]
La endometriosis tampoco afecta únicamente al aparato reproductor. Su impacto puede extenderse a prácticamente todos los ámbitos de la vida. El dolor y la fatiga pueden dificultar acudir al trabajo o a los estudios, realizar actividades cotidianas o mantener una vida social normal. Además, puede repercutir en las relaciones de pareja, en la sexualidad y en la salud emocional, favoreciendo la aparición de ansiedad, depresión, aislamiento social o una sensación de incomprensión.
A todo ello se suma el impacto económico. Las consultas médicas, pruebas diagnósticas, tratamientos y desplazamientos pueden generar gastos, mientras que las bajas laborales o la dificultad para desarrollar determinadas actividades pueden afectar a los ingresos y a la vida profesional. Por ello, hablar de endometriosis es hablar también de calidad de vida, salud mental, relaciones sociales, trabajo y derechos. [1]

¿Por qué es tan importante un diagnóstico temprano?
El diagnóstico temprano es fundamental porque permite reconocer que el dolor y los demás síntomas no deben normalizarse y facilita el acceso a una atención adecuada.
Actualmente, la OMS señala que el diagnóstico de la endometriosis puede retrasarse entre 4 y 12 años en muchos contextos. Durante ese tiempo, algunas mujeres pueden pasar por múltiples consultas, tratamientos o pruebas sin encontrar una explicación a sus síntomas. [1]
Un diagnóstico temprano permite valorar antes las diferentes opciones terapéuticas y establecer un seguimiento adaptado a las necesidades de cada persona. También facilita abordar desde el principio aspectos como el dolor crónico, la salud emocional, la sexualidad o el deseo de embarazo.
Además, la endometriosis puede evolucionar de manera diferente en cada persona. Por eso, no existe un único tratamiento válido para todas. Las decisiones deben tener en cuenta los síntomas, las características de la enfermedad, las preferencias de la paciente, los posibles efectos secundarios y, especialmente, si existe o no deseo gestacional. [1][2]
El diagnóstico no requiere necesariamente una intervención quirúrgica en todos los casos. Actualmente, la valoración clínica junto con pruebas de imagen, como la ecografía o la resonancia magnética, puede permitir establecer un diagnóstico y comenzar el tratamiento en determinadas pacientes sin necesidad de realizar previamente una laparoscopia. [1][2]
Por ello, una menstruación que provoca un dolor incapacitante, que impide desarrollar la vida cotidiana o que no mejora con los tratamientos habituales merece ser valorada por un profesional sanitario.
¿Es compatible el embarazo con la endometriosis?
Sí. Tener endometriosis no significa que no sea posible quedarse embarazada. Sin embargo, la enfermedad puede afectar a la fertilidad en algunas mujeres y hacer que conseguir un embarazo resulte más difícil.
La relación entre endometriosis y fertilidad es compleja y depende de diferentes factores, entre ellos la edad, la localización y extensión de la enfermedad, la función ovárica y tubárica y otros factores relacionados con la fertilidad de la mujer y de su pareja.
La endometriosis está presente en una proporción importante de mujeres con infertilidad. La OMS estima que entre el 25 % y el 50 % de las mujeres con infertilidad tienen endometriosis. [1]
Por eso, el deseo de ser madre debe formar parte de la conversación con el equipo médico. El tratamiento para controlar el dolor puede ser diferente al que se plantea cuando existe deseo de embarazo, ya que algunos tratamientos hormonales utilizados para controlar los síntomas impiden temporalmente la ovulación y, por tanto, no son compatibles con la búsqueda de embarazo.
Cuando existe dificultad para concebir, pueden valorarse diferentes estrategias de fertilidad y reproducción asistida, de forma individualizada. Entre ellas se encuentran la inducción de la ovulación, la inseminación intrauterina o la fecundación in vitro, dependiendo de las circunstancias de cada caso. [1][2]
Por tanto, endometriosis y embarazo son compatibles, aunque algunas mujeres pueden necesitar apoyo especializado para conseguirlo.
¿Qué puede hacer una paciente para sentirse mejor y mejorar su calidad de vida?
No existe una única solución para todas las personas con endometriosis. Precisamente por eso, es importante contar con un abordaje individualizado y, cuando sea necesario, multidisciplinar.
El primer paso es buscar profesionales con experiencia en endometriosis que puedan valorar los síntomas y las necesidades concretas de cada paciente. El tratamiento puede incluir diferentes opciones para controlar el dolor y otros síntomas, desde medicamentos analgésicos y tratamientos hormonales hasta cirugía en determinados casos. La elección dependerá de cada situación y debe realizarse conjuntamente con el equipo sanitario. [1][2]
Pero cuidar la endometriosis va más allá del tratamiento médico. La fisioterapia especializada, especialmente cuando existe afectación del suelo pélvico, puede formar parte del abordaje del dolor. Asimismo, el apoyo psicológico puede ser importante para afrontar el impacto emocional de vivir con una enfermedad crónica y dolorosa. La OMS destaca que los enfoques multidisciplinares, que pueden incluir fisioterapia y terapia cognitivo-conductual, pueden contribuir a reducir el dolor y mejorar la calidad de vida. [1]
También puede resultar útil conocer la propia enfermedad, registrar los síntomas y su evolución, identificar qué situaciones empeoran o alivian el dolor y comunicar esta información a los profesionales sanitarios. Aprender a reconocer los límites del propio cuerpo y pedir ayuda cuando sea necesario también forma parte del autocuidado.
Y, sobre todo, no hay que afrontar la enfermedad en soledad. Contar con una red de apoyo formada por familiares, amistades, profesionales y otras personas que viven experiencias similares puede ayudar a reducir el aislamiento y a sentirse comprendida.
Desde EndoMadrid consideramos que la información, el acompañamiento y el acceso a profesionales especializados son herramientas fundamentales para mejorar la calidad de vida de las personas con endometriosis. Visibilizar la enfermedad también significa conseguir que el dolor deje de normalizarse, que las pacientes sean escuchadas y que puedan participar activamente en las decisiones sobre su salud.
La endometriosis puede formar parte de la vida de una persona, pero no debería definirla ni limitar sus oportunidades de vivir, trabajar, relacionarse, disfrutar y decidir sobre su futuro.
Si quieres acceder a más información puedes consultar la sección de Artículos y de Libros.

Fuentes
[1] Organización Mundial de la Salud (OMS). Endometriosis. 15 de octubre de 2025. La OMS recoge información sobre definición, síntomas, diagnóstico, tratamiento, fertilidad e impacto de la enfermedad.
Consultar la ficha de la OMS sobre endometriosis
[2] European Society of Human Reproduction and Embryology (ESHRE). ESHRE Guideline: Endometriosis. 2022. Guía europea de referencia sobre diagnóstico, tratamiento, dolor, fertilidad, embarazo y preservación de la fertilidad.
Consultar la guía de ESHRE sobre endometriosis
[3] Organización Mundial de la Salud (OMS). Directriz para la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la infertilidad. 2025. Recomendaciones internacionales sobre la atención a los problemas de fertilidad.
Consultar la directriz de la OMS sobre infertilidad